EN QUE
CONSISTE EL MINISTERIO DEL NUEVO PACTO
Dios a
través de su Hijo Jesucristo nos hizo ministros competentes para predicar el
Nuevo Pacto. No para predicar la letra
que es el Antiguo Pacto, sino para predicar del espíritu que vivifica. La letra
o Antiguo Testamento solo mata porque es el pacto que condena al mundo;
mientras que el Nuevo Pacto concede el perdón de pecados, la salvación de
nuestras almas y las demás promesas de Dios a la humanidad. Veamos: 2da. Corintios 3:6.
El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica.
Si el
ministerio de muerte, que es el Antiguo Pacto fue glorioso, tomando en cuenta que
los Israelitas no podían ver el rostro de Moisés; si este ministerio de letras
grabado en piedras el cual debía de expirar, fue glorioso, imagínese, lo
glorioso que es el Nuevo Pacto, el cual da el perdón de pecados y la salvación
del alma. Veamos: 2 Corintios 3:7 y 8. Y si el ministerio de
muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron
fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el
ministerio del espíritu?
Si el
ministerio de condenación o Antiguo Testamento fue con gloria, imagínese el
ministerio de justificación de los hombres para con Dios que es el Nuevo Pacto
será mucho mas glorioso, es decir con gloria mucho mas eminente. Veamos: 2 Corintios 3:9 y 10. Porque si el ministerio de condenación
fue con gloria, mucho más abundará en
gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente.
Si el
Antiguo Testamento que ya caducó tuvo gloria, mucho mas gloria tiene el Nuevo Testamento
que permanece para la salvación de la humanidad. Veamos: 2 Corintios
3:11, 12 y 13. Porque si lo que perece
tuvo gloria, mucho más glorioso será lo
que permanece. Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no como
Moisés, que ponía un velo sobre su
rostro, para que los hijos de Israel no
fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.
El
entendimiento de lo Judíos y Cristianos Judaizantes se oxidó o embotó, porque
hasta hoy ellos siguen leyendo el Antiguo Pacto con un velo no descubierto, el
cual será quitado hasta que ellos realmente se conviertan a Cristo. Veamos: 2 Corintios 3:14,15 y 16. Pero el entendimiento de ellos se
embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el
día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de
ellos. Pero cuando se conviertan al
Señor, el velo se quitará.
Actualmente,
en donde se predica el Nuevo Pacto, allí esta el Espíritu de Dios y allí hay libertad;
no solo libertad de la verdad de Dios, sino también, somos libres del pacto de
la letra o ley de Moisés y los profetas. Veamos: 2 Corintios
3:17 y 18. Porque el Señor es el
Espíritu; y donde está el Espíritu del
Señor, allí hay libertad. Por tanto,
nosotros todos, mirando a cara
descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la
misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
En resumen
Hermanos: En donde se predica el ministerio del Nuevo Pacto, allí hay libertad
de la verdad de Dios, la cual consiste en la presencia del Espíritu Santo, el
crecimiento espiritual para los cristianos, que es lo mismo que nuestra
transformación de gloria en gloria, hasta alcanzar la imagen del Espíritu de
Dios.
DIOS BENDIGA
AL LECTOR DE ESTE MENSAJE. AMEN.

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